PNL Barcelona

PERDÓN O ACEPTACIÓN

¿Cuántas veces has perdonado a alguien?

¿Cuántas veces te han perdonado?

Es curiosa la necesidad que tenemos los hombres de perdonar y ser perdonados. Esto me ha llevado a reflexionar: ¿para qué perdonar o ser perdonado?.

Seguramente la mayoría de las respuestas van en la línea de sentirse bien. Y entonces yo me pregunto si depende de otros que yo me sienta bien, ¿quién lleva las riendas de mi vida?. Y realmente sólo perdonando y que me perdonen me siento bien, o hay algo más. Al menos a mi me han perdonado y he seguido mal con alguna persona.

Y … ¿Qué pasaría si me trabajase la aceptación?, aceptar que las cosas son como son. ¿Tendría necesidad de perdonar?, ¿y mi parte de responsabilidad?, ¿qué me hace pensar que la culpa está en el otro?, una vez aceptado ¿podría sentirme mal?.

Veamos un ejemplo: Un amigo al que le confieso un secreto confiando en su discreción y resulta que lo cuenta por ahí. Si yo acepto su forma de ser, que mi responsabilidad empieza desde que yo decido explicárselo y acepto la situación, ¿qué pasa dentro de mí? ¿me puedo sentir mal por eso?. Creo que es obvio que me sentiré bien, que no dejaré que me afecte. En cambio, si culpo a mi amigo de contarlo y de que sea un «bocazas» ¿me sentiré yo bien?, yo por lo menos no. Como dice Borja Vilaseca me habré tomado un chupito de cianuro, ufff, ¿que mal rollo no?.

Entonces ¿qué actitud quiero adoptar para estar bien?. Mirando en mi interior, ¿qué y cómo me afectan las cosas?, si acepto las cosas como son, ¿estaré bien?.

Tengamos en cuenta que siempre, todos los seres humanos, hacemos las cosas lo mejor que sabemos. Si no lo hemos hecho mejor e porque no hemos sabido y si esa situación se repitiera, seguramente actuaríamos diferente, pero si pasase de nuevo sin haberla vivido, volveríamos a hacer lo mismo.

Así que hay soluciones en vez de lamentarnos, si hago algo que no me gusta y quiero cambiarlo no esperaré ser perdonado, aceptaré que lo hice lo mejor que supe y que aprendiendo de esa situación podré elegir la respuesta que quiero dar en un futuro a una situación similar. Y lo mismo con los demás, teniendo en cuenta que puedo cambiar como interactúo con ellos aunque sólo ellos se pueden cambiar a sí mismos.

Ahora tú eliges, ¿quieres empezar a entrenar tu aceptación? o prefieres seguir bebiendo chupitos de cianuro. Mi consejo vive la experiencia y observa como te sientes, si es bien, ya sabes…

 

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